Pues, como en tantas otras ocasiones, ha sido la propia necesidad (bueno, necesidad necesidad puede que no, más bien vaguería) del ser humano, la que le llevó a ingeniar una nueva aplicación de la tecnología. Así fue como, en la Universidad de Cambridge, Quentin Stafford-Fraser y Paul Jardetzky crearon la primera webcam, para poder vigilar el nivel de café que quedaba en una cafetera (conocida como la Trojan Room Coffee Pot), y no tener que dar paseos en balde para comprobar si el café se había terminado. De hecho el propio Quentin creó XCoffee, el programa cliente que permitía mostrar la imagen capturada por la cámara en pantalla.El invento fue creado en el año 1991. La cámara mostraba una imagen de 129 x 129 píxeles en blanco y negro (muy lejos de lo que la tecnología nos ofrece hoy día, sin duda…), de una cafetera situada junto al antiguo laboratorio de ordenadores de la Universidad de Cambridge. La tasa de refresco era de tan sólo 1 fotograma por segundo, pero eso era más que suficiente para saber si valía la pena levantarse a la cafetera o no.
Curiosamente, la webcam es anterior incluso a la web (a la World Wide Web, mejor dicho), cuyo nacimiento “público” se suele fijar en 1993, año en que el navegador gráfico Mosaic permitió una interacción con las páginas webs más parecida a lo que conocemos hoy en día (a pesar de que en agosto de 1991 la web comenzó a ser un servicio disponible públicamente en Internet). Cuando la web pasó a ser una tecnología más extendida y ofreció mejores posibilidades gráficas, la primera webcam pasó a conectarse a Internet.
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